La Ballena Varada

Estoy triste. Esta mañana paseando con mi amo por la playa del Saler nos hemos encontrado una enorme ballena varada en la orilla.

Yacía inerte acaricida por el vaivén de las olas ante las miradas asombradas de los pocos bañistas que iniciaban su jornada vacacional diaria.
Eran sobre las 7 y media de la mañana pues a mi amo y a mí nos gusta ir temprano antes de que llegue todo el mundo y se pongan a protestar por ver a un perro paseando tranquilamente por la orilla sin molestar a nadie.
La pobre ballena desprendía un fuerte olor a mar y te obligaba a pensar en lo bonito que debía haber sido verla surcando las profundidades de los océanos.

-¡Nos estamos cargando el planeta!- le he oído murmurar entre dientes a mi amo.

Lo he pensado detenidamente y no creo que se refiriese a él y a mí. Mi amo clasifica la basura en casa y la tira en contenedores de distintos colores, y yo, gracias al “señor IKEA” al que mi ama quiere mucho y siempre quiere ir a visitarle, recojo mis cacas con sus bolsas, así que no creo que se refiera a nosotros, sino a los OTROS, vamos, a VOSOTROS, a LA RAZA HUMANA, capaz de hacer lo mejor y lo peor a la vez.

- A ver si aprendéis de nosotros los perros- le he comentado a mi amo- vuestro fieles amigos, que somos capaces de vivir tranquilamente respetando el hábitat que ocupamos y sin dañar a otras especies (bueno, a excepción de los gatos y nunca son daños irreversibles, irrelevantes más bien).

-¡JÁ!, De vosotros! – Ha dicho riendo- si sóis unos animales sin apenas inteligencia, y no quiero ofender Patrick…
- Tranquilo, no lo haces. Tú sigue yendo a trabajar todos los días, ocho horas seguidas, haz la compra, paga la hipoteca, la luz, el agua, limpia la casa, prepara la comida…, que yo mientras estaré aquí tumbado tomando la fresca y mirando pasar los coches , esperando a que vengas y me lleves a dar un paseo a la playa, ah! y acuérdate de ponerle gasolina al coche, que no quiero que nos quedemos tirados…
- Hombre Patrick, viéndolo así… Anda, haz una foto y calla.


Cuestión de Sexo

No entiendo a los humanos, mira que lo intento pero no logro hacerlo.

Esta mañana estaba con mi amo jugando en el patio interior que hay detrás de casa cuando ha llegado Noa, una amiga mía.
Noa es una perra pastora de agua (como la de Barak Obama, el chico ese de color tan simpático), pelirroja, toda llena de preciosos rizos estilo “Pantene Pro-V rizo total”. No es porque sea mi amiga pero está buenísima.
 El tema es que estábamos jugando tranquilamente, mordisco aquí, lametón allá, mientras nuestros amos platicaban entre ellos, cuando de pronto no sé si debido al calor o a esos preciosos rizos suyos me han entrado unas ganas locas de demostrarle a Noa mi cariño por ella, así que sin pensármelo dos veces me situé detrás de ella. Estaba plácidamente mordiéndole la oreja y haciendo camino al amor cuando de reojo he visto a mi amo entre gritos y aspamientos dirigiéndose furioso hacía mí.
 - ¡¿Patrick, pero qué haces?! ¡Deja a Noa, cochino!
Sólo del susto casi me caigo al suelo pudiendo haber lastimado la más preciada parte de mí mismo que asomaba cordial sus encantos.
Mi amo, raudo y veloz, me enganchó del collar separándome bruscamente de Noa que me miraba con tristeza mientras nos alejábamos hacía casa.
Y yo me pregunto:
¿ Acaso dos perros adultos como Noa y como yo, sanos y en plenas facultades físicas y mentales, no podemos con mutuo consentimiento por ambas partes darnos un simple revolcón si nos apetece, no con toda esa parafernalia humana de velas, incienso y canciones de los 80?
No sé si es por culpa de la herencia católica de tantos siglos de dominación bajo su yugo o por los libros de Lucia Etxebarría pero creo firmemente que los “mimitos” y “precalentamientos” están sobrevalorados. Ya lo decía mi Padre:
- Hijo, lo bueno, si breve, dos veces bueno- y él era campeón de agility osea que sabía de lo que hablaba.


En fín, que la próxima vez que esté tranquilamente tumbado en la cama del dormitorio y mis amos quieran tirarme de la cama para hacer su ritual de apareamiento voy a gritarle yo…

- ¡¿Pero Javi, qué haces cochino?! ¡Deja a Gabriela!- y daré un superladrido que ya quisiera Bolt para la secuela.




PD: Así es como quedó Noa después de nuestra separación.

Me presento

Hola! Me llamo Patrick y soy un Golden Retriever de dos años recién cumplidos.
Para todos aquellos que estéis pensando “Mira, que cachondo! Un perro que escribe un blog” pues que sepáis que no.

Yo no escribo mi blog (los perros no podemos usar un teclado de ordenador).
Yo le comento a mi amo lo que quiero decir, lo discutimos largo y tendido (a veces le cuesta mogollón entenderme) y él lo escribe por mi.

Mi amos se llaman Javier y Gabriela, aunque ellos siempre están insistiendo en que les llame Papi y Mami.
Hay que entenderles, ya que son una pareja de recién casados que aún no tienen hijos, por lo que yo soy su bebé.

Vivimos en un pisito alquilado en las Ciencias, en Valencia.
Es una zona muy bonita (el que la haya visitado lo sabrá, y aquel que no lo haya hecho, le invito a hacerlo cuanto antes), aunque en mi humilde opinión creo que la Ciudad de las Artes y las Ciencias ya empieza a estar un poco saturada (el Ágora ese sobraba, y ni hablar del jamonero).

En fin, solo quería invitaros a que conozcáis este blog que hoy mismo empiezo.
Debéis de estar pensando, “¿Qué leches va a contarnos este bicho peludo?”
Pues no temáis, no os voy a aburrir con mi verborrea incesante.


Javier, mi amo (mi papi, jaja) ayer me regaló una cámara fotográfica de segunda mano que compró al lado de la Lonja y se ha comprometido a enseñarme a usarla. Él ya sabe hacer fotos y seguro será un excelente profesor (espero mejor que traductor).

Así que aquí tenéis mi primera imagen y ojala vengan muchas más!




Trabajando los enfoques.
Enfocado de cerca, desenfocado de lejos.
Aquí es donde me gusta tumbarme justo antes de subir a casa.
Si fuera por mí me quedaría un buen rato.

Muchos lametones,